Amy llevó a John a casa, pronto le preparó el baño, él se sumergió en la bañera y ella talló su espalda y su cuerpo, John se dejó cuidar, ella lo atendía, como una esposa devota y amorosa.
No se había dado cuenta de esa mirada sobre ella, cuando pudo ver esos ojos azules mirándola, se quedó perpleja, había algo en esa mirada, algo dulce, tierno, y melancólico.
—¿Qué pasa?
—¿Por qué te enamoraste de… mi? —dijo con debilidad
—John, ¿Cómo podría no amarte? Te amé porque eres bueno, porque estab