Amy llegó a casa, escuchó los gritos de su padre y se detuvo.
—¡Quiero que esa malagradecida! ¡Qué es mujerzuela salga de mi casa, ahora mismo!
Claudette lloraba sin parar.
Julia estaba frente a Jeremy, quien tenía una mano alzada a punto de pegarle.
—Agradece que llevas a ese niño en el vientre, de lo contrario no te quedaría rostro para salir a la calle. ¡Arribista! ¡Mujerzuela!
—¡Jeremy!
—Escúchalo bien, me largo, cuando ese niño nazca, haré pruebas de paternidad si no es mío, juro que te mat