John observó a Olivia, se veía tan triste y lamentó verla tan mal.
—¿A dónde irás al llegar a Lorf?
Ella le miró con temor, en realidad ni ella lo sabía.
—No sé.
—¿De qué huyes? ¿De quién huyes?
Ella bajó la mirada.
—De un hombre cruel que piensa que, porque soy mujer y estoy en el peor momento de mi vida, puede hacer conmigo lo que sea.
Las lágrimas corrieron por su rostro.
John la miró con dolor. Tomó su mano.
—Déjame ayudarte. Si no tienes a donde ir, tengo mi casa en Lorf, sí, suena