Al ver la cara de confusión que puso Berenice, Maximilian se preguntó, si había ido muy lejos. Así que, para quitarle peso a sus palabras, le acarició la nariz con la suya y con una sonrisa le preguntó:
—¿Pasarías todo el día, solo conmigo? A tus padres los dejamos con mi madre, hasta la hora de la cena.
Un ligero rubor coloreó las mejillas de Danielle por el placer que sentía, pasar el día con Maximilian era la mejor idea que pudiera pensar para ese día, además del bonus de no tener aguantar