Teresa Huddleson observaba a su hijo, y pensó que desde que Maxim se casó, lo había visto muy poco, así que cuando le avisó que iría a visitarla en horario de trabajo, se sorprendió un poco. Ahora entendía la urgencia de verla, su hijo se veía estresado, más que de costumbre.
—¿Tienes problemas en la empresa? —preguntó Teresa a Maximilian para llamar su atención, él no dejaba de mirar el teléfono.
Él jugó con el teléfono pasándolo entre sus manos, luego se detuvo y miró a los ojos de su madre.