Mundo ficciónIniciar sesión—Puedes abrir los ojos… nada te lo impide, chavori…— aseguró Lawrence susurrando con suavidad en su oído.
Era cierto. La niebla multicolor que la envolvía fue desapareciendo, transformando la confusión, en calma y lucidez. Al abrir los ojos, Lorette pudo observar el enorme dosel de terciopelo azul que pendía sobre su cabeza. Pestañeó confusa, como si recién despertase de un extraño sueño. «¿Qué diantres fue todo eso?» Se preguntó






