Mundo ficciónIniciar sesiónDesde lo alto del cielo, Lorette, pudo ver como, ese toro n3gro y bravo, buscaba librarse de aquella prisión. Pero no podía, entre más lo intentaba, las cadenas se le incrustaban en su piel.
De pronto, el toro habló: —¿Qué es esto?— dijo, frustrado por el esfuerzo —¿Qué diablos pretendes con esto, batí? Era Lawrence. Por su voz, Lorette pudo reconocerlo. Aunque no consiguió ver a la persona a la que él le hablaba por ningún lado. Asustada, desv






