Kevin creyó que ella se iría debilitando al estar tan castigada por la nueva vida que luchaba por nacer, pero conforme fueron pasando los minutos, Laurent pareció llenarse de determinación férrea. Con expresión fiera y valerosa, se echó hacia delante y se preparó para lo que estaba por llegar.
—¿Has pensado en el nombre? —le preguntó, para intentar distraerla.
—He hecho unas listas. Algunas noches, intentaba imaginarme su apariencia, y… oh, Dios.
—Aguanta. Respira, ángel, respira.
—No puedo, te