Al oír aquellas palabras desde la puerta, Laurent se quedó petrificada.
—Tenía miedo de que me hubiera pasado algo, y se le ocurrió salir a buscarme en medio de la tormenta — Kevin sonrió —. Estuvimos a punto de chocar. Como estaban las cosas, decidí que era mejor dejar allí el coche y volver a la cabaña. Aún no he podido volver para valorar los daños.
—No está tan mal como otros que he visto en estos últimos días. ¿Está bien su mujer?
—Sí, aunque los dos nos dimos un buen susto.
—Me imagino.