Durante la noche nevó un poco más, pero con mucha menos intensidad que en los días precedentes. Los nuevos centímetros que habían caído descansaban en pequeños montoncitos sobre la nieve que ya se había consolidado, y había zonas donde el grosor total alcanzaba la altura de una persona. Los alféizares de las ventanas estaban cubiertos de montañitas en miniatura, que se movían constantemente bajo la acción del viento.
El sol ya había empezado a derretir la nieve más reciente, y al escuchar con a