La recepcionista del hospital le explicó los costos totales y la fecha límite para realizar su pago.
Mía vio las hojas. El desglose de cada aparato. De cada medicamento. De cada procedimiento. De cada día de internación.
En la garganta se le formaba un nudo tan grande que le costaba respirar.
Los números bailaban frente a sus ojos. Cifras que no podía procesar. Cifras que no tenía forma de pagar.
Esa misma mañana, en el banco, explicó lo que le había pasado.
La respuesta de la señorita que la