Llevaron las cosas de Mía a su nuevo departamento en alquiler.
Todo estaba acomodado y limpio. Su hija dormía en la cuna.
Ella quiso aprovechar el tiempo y desempacar.
Mientras acomodaba la ropa en los cajones, la pregunta de su amiga volvió a instalarse en su cabeza como una astilla persistente:
¿Qué hiciste para enamorar al cruel empresario?
Y los recuerdos la golpearon.
…
Después de aquel encuentro sexual —o intercambio de beneficios, como él lo llamó la mañana siguiente, cuando la dej