Desvelos y llantos nocturnos. En eso se resumía su semana.
Las ojeras marcadas no solo en su rostro. Sus amigos también pasaron por los estragos de tener una recién nacida en casa. Una muy enérgica recién nacida.
Eso la llevó a tomar la siguiente decisión: debía mudarse.
No soportaba seguir siendo el parásito que robaba comida y privacidad a sus amigos. Si tenía la posibilidad, debía irse cuanto antes. Darles un respiro.
Juliana se negó de inmediato.
—En ningún momento me he quejado. Mucho men