Mía se sentía frágil. Dolida. Desnuda por dentro.
Por un segundo, ese impulso quiso arrastrarla hacia él. Hacia esa voz grave que siempre había sabido sostenerla cuando todo se venía abajo. Pero entonces, como un golpe seco, otra voz se alzó dentro de ella.
La memoria. Los recuerdos dolorosos. El acuerdo de divorcio. La manera en la que le dijo a su abogado que no quería darle ni un solo dólar de su dinero.
Las discusiones. Las sospechas. El abandono emocional. El juicio. La humillación. El fin