153 Un año después...
Un año después, la tranquilidad al fin reinaba en el hogar.
Los niños corrían de un lado a otro en la sala, llenando cada rincón con risas infantiles. Mía, acomodada en el sofá, disfrutaba de aquella hermosa vista con el corazón repleto de paz.
Ese día en específico, la atmósfera en la casa se sentía distinta debido a un visitante inesperado: habían acomodado a su suegra en una de las habitaciones de la planta alta. En el centro de salud donde permaneció internada la última semana, el equipo mé