Los siguientes exámenes médicos arrojaron resultados positivos y definitivos: no hubo daño neurológico de ningún tipo. La capacidad motriz de Adriel permaneció intacta, y su memoria no sufrió el menor retroceso.
El diagnóstico definitivo devolvió la paz a la residencia familiar tras semanas de zozobra.
El corazón de Mía se llenó de una calidez descrita solo por el alivio cuando contempló el rostro de sus pequeños. Los ojos de los gemelos se iluminaron con una alegría pura en cuanto vieron a su