La noche se rompió sin aviso, aunque Stephanie aún no había logrado conciliar el sueño después de aquellos mensajes.
Un disparo.
Luego otro.
Y otro más.
Levantó la cabeza de golpe desde la cama. El corazón le dio un salto violento. Los disparos no venían de lejos.
Venían de dentro de la casa.
—¿Qué…?
No terminó la frase. Las luces parpadearon una vez y todo quedó en oscuridad total.
—¡Mierda! —se escuchó en el pasillo.
Pasos apresurados. Gritos. Órdenes confusas.
Stephanie se levantó de un salt