Mundo ficciónIniciar sesión―¡No puedo permitir que se la lleven! ―Mi supervisora salió de su escondite.
Apenas podía ver su silueta en la oscuridad.
El ladrón cambió de objetivo y le apuntó con el arma al tiempo que me pasaba el brazo alrededor del cuello. Sentí como ejercía una leve presión. Mis manos fueron a su extremidad, le enterré las uñas y no pareció surtir efecto.
Tuve el instinto primitivo de pisarlo y revo







