Epílogo.
••Narra Erika••
Seis años después.
Acomodé nuevamente el moño de Ámbar. Ya era la cuarta vez que lo hacía. Pero como se la pasaba saltando y corriendo por toda la habitación, terminaba con su cabello color caramelo suelto. Físicamente, se parecía tanto a mí. Era como si fuera una pequeña copia de mí.
Teníamos el mismo cabello, la misma forma de la boca, la forma respingona de la nariz y la misma estructura facial. Había un solo rasgo que no había sacado de mi persona y que era crucial, signi