Mundo ficciónIniciar sesiónEl hombre fue retrocediendo sin darles la espalda. La fuerza que ejercía en mi cuello no era una broma. Me terminaría por arrancar la cabeza si continuaba de esta forma.
Salimos de la oficina y fuimos recibidos por la luz del pasillo.
Por suerte, me liberó del agarre y tuve que toser sin cesar. Mis manos fueron al cuello, asegurando que todo estuviera en su lugar.
―Camina ―La delincuente realizó un gesto con su arma y me tomó del brazo.<







