—¡Detente, Rafael!
Elisa abrió la puerta con el auto en movimiento, así que Rafael no tuvo de otra que detenerse.
—¡Elisa! —exclamó Rafael.
Llévame a ver a Leander o iré sola.
Rafael condujo el auto rumbo al hospital al ver en sus ojos que de veras iría hasta ahí con èl o sin èl.
Al llegar al hospital.
Rafael estacionó, pero Elisa corrió adentro sin decir nada màs.
Solo quería ver a Leander.
Al llegar a recepción, preguntó por èl.
—Mi esposo, se lastimó el pecho, por favor. Necesito saber cómo e