—¿Qué es lo que quieres?
—Dime, ¿por qué nos has hecho tanto daño? ¿Qué es esa tontería que dices sobre que mi hermano robó el corazón de tu esposo?
—El corazón que late en Leander es de mi esposo.
Ana estaba perpleja.
—¡Eso no es cierto!
—Ella misma lo confesó. Tu madre mató a mi esposo, para así tener el corazón que Leander necesitaba. Lo hizo por ambición, y además, Leander ¡no es su hijo!
—¡¿Qué?! ¡Estás loca, Elisa! Estás totalmente loca, mientes, mi madre es incapaz de eso; además, ¡yo la