—¡No te atrevas a acercarte a Elisa!
Sonia retrocedió al notar lo enojado que estaba Leander.
—¡¿Cómo puedes tratarme así?! ¡Olvidas que soy tu madre!
Leander sintió que esto no era cierto, era la primera vez que se daba cuenta de que era tan distinto a esta mujer.
Se negó a decir nada y se fue.
—Debo buscar a esa mujer, al parecer supo bien como atar a tu hermano.
—¡No te atrevas a acercarte a ella, madre!
La mujer miró a Ana como si fuera una loca.
—¡¿Qué has dicho?! ¿Con quién crees que habl