Al día siguiente.
—Mañana tendrás que verte la cara con Leander en la reunión de consejería, Elisa, ¿Estás lista? —exclamó el hombre.
Ella asintió.
—Sí, lo estoy.
El hombre sonriò.
—¿Qué platicaron?
—Bueno, de Sonia, creo que Leander ya tampoco cree en ella.
—Iré a prisión màs tarde, he pagado por ver de frente al doctor Obregón, no me ha convencido nada lo que dijo en la corte, sé que hay algo màs.
—¡Es peligroso, Rafael! Además, aunque dijera la verdad, el juez, ni el jurado ya no le creerían