—¡Rafael! —gritó Elisa desesperada.
Rafael se levantó, pero revisó a la chica a su lado. Ella estaba sangrando, esa mujer había salvado su vida.
—¡Llamen a una ambulancia!
Leander se apuró a hacerlo.
—¿Está bien? —exclamó Elisa.
—Al parecer solo fue un roce de bala, pero… no lo estoy seguro.
Rafael tocó su rostro.
—Resiste, pequeña —dijo al verla tan débil.
Pronto llegó la ambulancia, Rafael fue con ella.
Leander y Elisa los siguieron.
Rafael miraba a la chica, èl llevaba su cartera, revisó su