—¡Responde! —gritó Leander ante el silencio de su madre.
—¡Yo no hice eso! Esta mujer es una ramera, ¿sabes lo que hizo?
—¡Cállate!
—¡Intentó seducir a Alberto! —dijo Sonia.
Leander frunció el ceño, había en su gesto una violencia que hizo temblar a Alberto.
—¿Qué has dicho? —Leander mirò a Elisa, ella tuvo miedo, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas.
—¡Juro que no es cierto, Leander! Te juro que yo no hice nada malo, no seduje a nadie, ¡no sé por qué tu madre me odia tanto! Yo estaba en el j