Sonia estaba en su casa, cuando de pronto recibió esas imágenes, la sonrisa de la mujer fue casi frenética.
—Madre, ¿Qué pasa?
—¿No te he dicho, ya que Elisa es una gran zorra, Ana? —exclamó Sonia.
—Sí, pero… mi hermano la ama, y ella lo hace feliz. ¿Acaso no viste su sonrisa?
Sonia rodó los ojos.
—Mira esto —la mujer le enseñó esas fotografías.
Ana quedó perpleja
—¡No puede ser! Ella engaña a mi hermano, ¡con nuestro peor enemigo! —exclamó.
—¡Ella es una bruja! Y pagará por esto, hoy mismo se l