Siento un fuerte dolor en la cabeza, una punzada punzante que atraviesa mis sienes como si alguien golpeara el interior de mi cráneo. El aire a mi alrededor es frío, huele a cuero, a humo y a madera vieja. Reacciono lentamente, parpadeando con fuerza hasta que mis ojos se adaptan a la tenue luz que entra por una gran ventana cubierta por cortinas pesadas. Me incorporo despacio sobre un sofá de terciopelo oscuro, al parecer de una oficina, y me llevo una mano al cabello despeinado, despejando mi