Evelyn encontró la palabra un miércoles antes del amanecer.
No la buscó. No hubo el momento dramático de la pluma suspendida sobre el papel o la pantalla en blanco convertida en respuesta. Ocurrió de la manera en que ocurren las cosas que llevan meses germinando sin permiso: de golpe y sin aviso, en el espacio entre el sueño y el estar despierta, cuando la mente todavía no ha activado los filtros que le impiden decir lo que sabe.
La palabra era tutela.
No en el sentido legal. En el sentido de u