Helena llamó un domingo de abril.
No a la hora habitual. No desde Edimburgo. Desde una ciudad que Nathan no reconoció en el ruido de fondo hasta que Helena lo nombró: Oslo. Una conferencia de dos días sobre periodismo de investigación climática, con ponentes de doce países y una sala de trabajo donde Henrik estaba en ese momento presentando el protocolo de verificación de fuentes en zonas de alta presión geopolítica.
—¿Cómo va la conferencia? —preguntó Nathan.
—Bien. Henrik presentó esta mañana