Los gemelos llegaron un viernes a las seis de la tarde.
Nathan los estaba esperando en el vestíbulo cuando se abrieron las puertas del ascensor. Leo salió primero, con la mochila colgando de un solo hombro y una expresión de inspector que Nathan no supo bien cómo clasificar. Olivia salió detrás, con la libreta de recetas bajo el brazo.
La libreta de recetas.
Había hecho el viaje.
—Hueles a caldo —dijo Leo, a modo de saludo.
—Es de esta mañana.
—¿Con huesos?
—Con huesos.
Leo cruzó el umbral del