El sábado llegó con niebla.
No la niebla densa que paraliza el tráfico. La niebla suave de noviembre en Manhattan, la que difumina los bordes de los edificios y hace que la ciudad parezca una versión de sí misma vista a través de un cristal mojado.
Nathan estaba en la cocina a las ocho y cuarto.
Tenía la tablet apoyada en el soporte de recetario que Leo le había regalado en septiembre, antes de volver al colegio. En la pantalla, la videollamada esperaba. Conectó.
La imagen de los gemelos aparec