Helena dijo su primera palabra real el jueves a las cuatro de la tarde.
No fue mamá. No fue papá.
Fue no.
Con una claridad y una determinación que no admitían ambigüedad, dirigida directamente a Lucas, que había intentado quitarle el bloque rojo que Helena sostenía con las dos manos como si su vida dependiera de ello.
Lucas se quedó paralizado en mitad del movimiento.
—¿Me dijo no? —preguntó.
—Te dijo no —confirmó Nathan desde el sofá, con el tono de quien presencia algo importante y prefiere n