Cinco días.
Cinco días desde que Nathan se fue del penthouse. Cinco días viviendo en el espacio que compartíamos sin compartirlo. Sus cosas seguían aquí. Su olor en las almohadas. Su café favorito en la despensa.
Pero él no estaba.
Y yo había insistido en que fuera así.
Diana decía que estaba siendo fuerte. Que necesitaba este espacio para construir Carter & Cross sin depender de él. Que era saludable establecer límites.
Pero las noches eran largas. Y silenciosas. Y vacías.
Era viernes. Seis de