Boston fue la última parada.
Cuatro días. Una charla en el MIT que acabó con standing ovation de personas que en su vida habitual desarmaban ecuaciones por diversión. Una entrevista en una radio literaria que duró una hora y que la entrevistadora había preparado con la minuciosidad de alguien que había subrayado el libro entero. Una firma en Harvard Square donde Lucas había ido de universidad años antes, lo que le dio a la tarde un sabor extraño y luminoso.
El vuelo de regreso era el domingo po