Las tres de la mañana del jueves.
Helena comía con la concentración total de quien tiene nueve semanas de vida y ha decidido que esta es la única tarea que existe en el universo.
Evelyn estaba en la mecedora con la luz baja y el silencio de la casa alrededor. Ese silencio específico de las tres de la mañana que no es igual al de las once ni al de las cinco: más profundo, más propio, sin el ruido de fondo que la ciudad mantiene en las otras horas.
No sabía con certeza por qué había buscado la ca