Compró el cuaderno en una papelería pequeña de la Quinta Avenida que había pasado decenas de veces sin entrar nunca.
Era un martes de lluvia fina y continua, la lluvia de abril que no moja de golpe sino que se acumula despacio, tan despacio que no te das cuenta de cuándo empezaste a estar completamente mojada.
No tenía reuniones hasta las once. Iba caminando a Carter y Cross con el paraguas negro y sin saber muy bien en qué momento exacto detuvo el paso frente al escaparate.
El interior era peq