45. Quemarnos
Jayden Bowen
—Absolutamente no.
Margot parece una niña de cinco años enfurruñada porque no le han comprado la barbie que quería, mientras me mira desde su lugar, al lado de la puerta, con los brazos cruzados contra su pecho. Lo que hace que estos resalten todavía más y mi mirada se desvíe cada dos segundos a esa zona.
Contrario a su expresión yo no he dejado de sonreír ni un solo momento desde que entramos en la habitación que tienen para mí aquí en Cambridge. Oh, es que estaba ansiando ver la r