Jayden Bowen
La noche pasada, aunque empezó siendo inigualable gracias a Margot y el mejor sexo de mi vida, terminó en una completa montaña rusa emocional que sinceramente me dejó vuelto mierda. Dormir fue casi una misión imposible y estoy bastante seguro de que si lo conseguí fue solamente gracias a la pelirroja que se acurrucó junto a mi. Ella no me dijo nada, no pidió permiso, ni tampoco tuvo segundas intenciones más allá de sostenerme y eso, ese mínimo e íntimo gesto fue suficiente.
Ahora,