44. Nuestra habitación
Margot
La casa es sencillamente hermosa, no hay otra manera de describirla. Al llegar a la puerta un hombre vestido de traje que se presentó como Richard, el mayordomo, se encargó de tomar nuestras maletas y entrarlas en la vivienda. Por Dios, yo tenía años de no ver un mayordomo, ni siquiera estaba segura de que la gente siguiera teniendo mayordomos en sus casas.
Además de Richard, pude ver un desfile de empleadas que llevaban sus uniformes perfectamente arreglados, moviendose de un lado par