¡Ja!, “pequeño problema”. Me dan ganas de decirle que su problema parece de todo menos pequeño. Estamos hablando de matrimonio, por Dios, uno no se va casando con el primero que se le cruza y mucho menos permitiendo que alguien más elija quién será esa persona.
— Ya, señor suertudo, entonces ¿qué has pensado?
— Vamos a darle un poco de verdad en medio de la mentira, así será más sencillo de sostener.
Me lo quedo viendo porque eso parece tener mucho sentido, aunque en realidad nunca se me había