—¿D-dormir juntos en una misma cama? Eso… eso no es...
—No hablo de dormir.
—...
Ella trata de soltarse, pero el aprieta un poco mas su agarre para que no escape de su abrazo —¿Qué dices Selene?
—¡Claro que no! —ella estaba roja de vergüenza. Sentir la cercanía de este cuerpo pegado al suyo era extraño, pero no del todo desagradable. Aun así, no se acostaría con él.
—Me lo debes también después de haber huido
—No haremos “eso” solo porque rompí una regla
Reined hace un puchero—Pero prometiste d