La tensión en la habitación era palpable. Rosi se sentía atrapada en un torbellino de emociones, mientras Galeano luchaba por encontrar una solución. El padre de Galeano, el señor Raúl, había dejado claro que no toleraría la inmoralidad que había descubierto. La situación era aún más complicada debido a la enfermedad avanzada del padre y su deseo de asegurar la herencia para su hijo.
Rosi, desesperada, intentó apaciguar la situación.
— Por favor, señor, no me ofenda. Las cosas no son como uste