—¿Cómo te llamas?—le pregunta Ronan a una de las chicas, mientras la toma con dureza.
—¡Ja-jade, así me llamo, ¡agh! Despacio, alf…— la otra chica que conformaba el trío, se había desmayado de lo rudo que había sido, tenía menos edad y no estaba acostumbrada a estar con alguien tan experimentado y malo como Ronan. Saca sus garras y rasga su espalda, ella grita y cae a la cama adolorida, pero él la sostiene con sus dos manos, enterrando sus dedos por su pelvis.
—aguanta, ¿acaso no sirves ni siqu