—Eras tú, no fue un sueño como pensé, siempre fuiste tú en mi habitación, ¿cómo lograste entrar? ¿Por qué no me despertaste? ¿Por qué desde ese momento no me llevaste contigo? Tú no tienes idea de todo el dolor que he tenido que soportar y la confusión de no saber si era un sueño o era real. Tener que resignarme a un simple recuerdo de cuando era feliz a tu lado— se deslizan las lágrimas por su rostro.
—Tenía que hacer las cosas bien. Necesitaba humillar y castigar públicamente al que iba a se