Jade mantiene sus piernas recogidas abrazadas con sus brazos y su cabeza sobre sus rodilla. Un tronco sostiene su espalda, mientras Alastor prepara la carne para servirla como cada noche.
Los ojos de ella están fijos en la fogata como si no escuchara nada en su alrededor pese a las risas de los demás lobos. Su cerebro esta en cualquier lugar menos ahí. Ellos empiezan a contar historias pasadas, él observa de reojo a jade, prefiere que esté así tranquila que teniendo conversaciones innecesarias