—¡Ahora mismo me vas decir, ¿Qué sucede contigo?!. —grita molesta haciendo que dejara mi lectura nocturna. —¿¡Me estas escuchando?!.
—Lo siento Joven Bastián, no pude evitar que ella entrara a..
—Vete. —dije a mi empleada a lo que ella se retiró dejándonos a solas. —¿Qué decías?. —murmuro con simpleza.
—¡¿Qué diablos pasa contigo?!. ¡Como puedes desaparecer, así como si nada. No me envías mensajes, ni respondes los míos, ni siquiera vas por mí o asistes a la universidad!.
—Es porque ya me cansé de ser tu niñera. —me levanto de la silla para tomar un poco de vodka. —¿Es tan difícil captar el mensaje?.
—Ahora es que soy una niña. —veo que ya no traía su brazo enyesado. Me alegra por ello. —¡Quiero la verdad!. ¡¿Qué me estas ocultando?!.
—Nada. —solté tajante.
—¡Mentira!. —replica. —Yo se que me ocultas algo…
—Bien, quieres saberlo. —dije molesto por su necedad. —Creí que sería fácil follarte, pero me cansé de seguirte el juego. Me aburren las mojigatas.
—¡¡Eres un imbécil!!..
—¡Oye pero