—¿Te encuentras bien Alira?. —mis ojos ven al anciano Víctor mientras toma asiento a mi lado. —Te ves..
—Asustada. —dije por el. —Si. Lo estoy.
—En realidad iba a decir nerviosa. —se ríe. —Pero no entiendo porque debes estar asustada. Creciste en aquel lugar, incluso diría que lo amabas.
No puedo apoyar sus palabras ya que ahora ni siquiera puedo decir que estoy muy feliz con la idea de volver aquel lugar llamado Beufort y más después del extraño sueño que tuve con el donde me encontré con él.