El sonido llegó antes que la imagen.
Un rumor grave, profundo, que se filtró entre los árboles del camino privado y vibró en la grava como un aviso. Motores blindados. Pesados. Seguros de sí mismos. La clase de sonido que no pertenece a un visitante cualquiera.
Desde el frente de la casa, los hombres de Takeshi se enderezaron casi al mismo tiempo. Movimientos precisos, ensayados. Radios ajustándose, miradas cruzándose, posiciones tomadas sin necesidad de órdenes explícitas. El aire cambió. Se v