Mundo ficciónIniciar sesiónLa ira de Dante era un fuego ardiendo en su interior, consumiéndolo con cada paso que daba.
Caminaba con zancadas largas y firmes por el pasillo, con los músculos tensos y la mandíbula apretada con tanta fuerza que los dientes le dolían. Si lo cortaban en ese momento, no botaría sangre.
Svetlana.
Esa mujer lo iba a volver loco.
Su mente aún palpitaba con el eco de la discusión, de sus respuestas fría







